T10, La carrera de un científico

Sobre este tema lo que más me llama la atención es la cantidad de dificultades que debe enfrentar una persona tanto durante la realización de sus estudios de doctorado como una vez se ha titulado como doctor. Parece absurdo que las personas más preparadas no tengan opciones de incorporarse al sector privado y que tengan que luchar con un sistema que parece hecho para crear frustración entre los científicos. Resulta más común toparse con experiencias de inconformidad y malestar entre los doctores e investigadores que con testimonios de éxito y satisfacción. 

A pesar de que en España la tasa de desempleo entre las personas con formación de doctorado es la más baja de todas con respecto a otros grados de formación, es importante destacar que los empleos a los que puede acceder un doctor son frecuentemente precarios, con salarios bajos, contratos por cortos periodos de tiempo y condiciones laborales que rayan en la explotación. Alcanzar una posición medianamente estable puede llevar años y no todos se pueden permitir esa situación durante tanto tiempo. Es por esto que muchos doctores se ven en la obligación de marcharse a otros países en los que pueden encontrar mejores opciones para desarrollar su carrera o simplemente encontrar una opción laboral que les aporte seguridad.

La verdad es que este tema es difícil de ver desde un punto de vista optimista. Personalmente yo valoré la posibilidad de hacer un doctorado y en mi situación los contras superaron a los pros. También he visto a muchos embarcarse en la aventura con toda la ilusión del mundo y a pesar de conseguir ser doctores ven deteriorada en gran medida su calidad de vida y su salud mental en el proceso. Con respecto a esto último, ya en 2017 investigadores de la universidad de Ghent en Bélgica publicaron un artículo en el que se afirma que uno de cada tres estudiantes de doctorado está en riesgo de padecer una enfermedad psiquiátrica, siendo dichos estudiantes mas propensos a tener problemas de salud mental que el resto de la población. 

La problemática no existe solo en España. A nivel global se producen demasiados doctores que el mercado laboral no es capaz de absorber. Solo Alemania parece haber previsto que los doctores que se crean necesitan opciones laborales, en este país solo el 6% de los doctores termina trabajando en la universidad. En España el porcentaje de doctores que termina trabajando en universidades o institutos es de 42%.

Tal vez es momento de una reforma en el sistema de educación doctoral. Los doctores son necesarios, pero deben ser formados de manera que puedan incorporarse al mundo laboral más allá de la propia universidad. También es necesario educar a la empresa privada y a la población en general sobre el trabajo que puede hacer un doctor. Muchos asumen que el lugar de un doctor es la universidad o el salón de clases y en España esta idea probablemente perjudica más de lo que ayuda. 















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